"Set your sights high, the higher the better. Expect the most wonderful things to happen, not in the future but right now. Realize that nothing is too good. Allow absolutely nothing to hamper you or hold you up in any way." A.I.
"I was motivated to be different in part because I was different." A.I.
"Be more concerned with your character than with your reputation. Your character is what you really are, while your reputation is merely what others think you are." A.I.
Como tantos otros veranos quedamos en el parque de mi pueblo para echar unas canastas. Los mismos de siempre, solo que hacía bastante tiempo que no les veía. Desde que había acabado el colegio no tuvimos tiempo de saludarnos una sola vez más. Pero allí estaban, como cualquier otro fin de semana de julio, esperando a que yo llegara (de último como siempre) para poder empezar la pachanga. Todos llevábamos las típicas pintas que se supone que cualquier jugador de baloncesto de la calle debe llevar. Pero sin duda, teníamos envidia de M. M, (no diré aquí su nombre) lucía una camiseta mítica, una elástica que hizo historia en su momento aunque ahora ya no tenga el renombre que tuvo en su momento. Con un número y un nombre que todos los aficionados al deporte de la canasta conocen. Todos queríamos esa camiseta, todos queríamos probárnosla. Cosas de niños.
Hay jugadores
en el mundo de la NBA
que han marcado una época. Otros, en cambio, han marcado estilo, han sido los
primeros de una nueva generación de
jugadores que se rigen por un patrón similar. Quitando a Michael Jordan, que es
hablar en palabras mayores, a mediados de los noventa apareció un muchacho de
N. Hampton, Virginia que marcó un antes y un después en la forma de jugar a
este deporte. Quizás su primera hazaña, considerada por muchos como un descaro
y una falta de respeto, y por muchos otros como una auténtica genialidad, es
esta.
Como he dicho, raro es el aficionado al mundo del deporte que no conoce a este tipo. Se convirtió muy rápido en un icono, con su estilo de juego, su personalidad, y su descaro. Con una altura de 1,83 y 75 Kg. de peso, Allen Ezail Iverson no era un jugador que se caracterizase por un juego físico ni potente, lo cual no impidió que su principal arma, lo que realmente definía el juego de este crack, era su monstruosa capacidad anotadora, su hambre de canasta, esa actitud de mirar siempre hacia el aro, sabiéndose por encima del resto, a pesar de ser físicamente inferior a la inmensa mayoría de sus contrincantes.
Allen Iverson tuvo una infancia muy dura.Su madre lo tuvo con 15 años, y en sus años de instituto faltaba con frecuencia a clase para cuidar de su otro hermano pequeño mientras su hermana mayor iba a la escuela.Sus amistades en la calle no eran las más adecuadas, y varios incidente graves estuvieron a punto de acabar con su carrera universitaria antes de haberla empezado.Así que decidió empezar a tomarse en serio su carrera como baloncestista como vía de escape, como medio para sacar a su familia de la pobreza en la que había crecido.Quizás todos estos incidentes en su adolescencia forjaron en el una personalidad muy fuerte, acompañada de una firme y exigente ética de trabajo que siguió casi a raja tabla en la universidad y en sus diez primeros años en la NBA.Tras militar
dos años en la universidad de Georgetown (saliendo de ella como máximo anotador
histórico) dio el salto a la NBA
con 21 años en el histórico draft de
1996 en el puesto número uno. Llegaba a unos Sixers faltos de referencias en
ataque, uno de los peores equipos de la liga. Pronto sus jugadas, sus entradas
a canasta, sus tiros de media distancia, sus exhibiciones noche sí, noche
también iban a enamorar a muchos seguidores de este deporte, que veían en este
joven talento un futuro muy prometedor.
Hay un antes y
un después de la llegada de Allen Iverson a la mejor liga del mundo. Quizás en
ese momento no estaban preparados para un jugador tan desequilibrante, con un
manejo de balón tan espectacular, capaz de sentar literalmente a cuantos
contrarios se le pusieran por delante. Hasta su llegada nadie había visto a un
jugador manejar de esa forma la pelota, con tantos cambios de mano, pasándosela
una y otra vez entre las piernas, cada vez más rápido, confundiendo a todos los
jugadores rivales. Sin duda era un espectáculo ver jugar a Allen Iverson en
aquellos años.
En su primera temporada terminó con unos números estratosféricos, dignos de toda una superestrella: 23.5 puntos (el sexto de toda la liga), 7.5 asistencias, y 2 robos por partido. Estos números fueron razón más que suficiente para otorgarle el premio al Rookie del Año, siendo también seleccionado como MVP del Rookie Game del All Star Weekend de ese año.
A pesar de estos
estupendos números individuales, los Sixers firmaron una temporada desastrosa,
y claro, las críticas llovieron sobre el joven y arrogante escolta, tachado de
individualista e irrespetuoso por muchos sectores de la prensa americana. En
los años siguientes “The Answer” siguió fiel a su estilo, regalándonos a los
aficionados momentos para el recuerdo. Y es que pocos jugadores han hecho tan
suyo un movimiento como este pequeño jugón. Así como el “sky hook” era el sello
de identidad de Abdul-Jabbar, o el “Black Tornado” el de Shaq, el “crossover”
lo era de “AI”. Un auténtico “ankle breaker” este chaval. En cuanto encaraba a
su defensor, se iba a un lado, se pasaba e balón entre las piernas y salía por
el otro todos sabían que eso iba a acabar en canasta. Y así tantas y tantas
veces en el mismo partido. Bote, amago, cambio de dirección, tiro en
suspensión, canasta .Un movimiento prácticamente imparable.Y es que jugaba a otra velocidad que los demás. Quizás este tipo
haya sido uno de los más voraces anotadores
que ha habido y habrá jamás. En su haber se encuentra el sexto mejor
promedio de puntos por partido de toda la historia de la NBA, una auténtica máquina de enchufar,
enchufar y enchufar. Y es que son innumerables las actuaciones estelares
anotadoras del 3 de los Sixers.
A nivel
colectivo los Sixers fueron mejorando campaña a campaña desde la llegada de
Iverson, hasta alcanzar la cumbre en las finales del año 2001.En ese año “AI”
fue nombrado MVP de la Liga,
con unos números de otro planeta: 31.1 puntos, 4.6 asistencias y 2.5 robos por
partido. Completando unos brillantes playoffs, los Sixers sucumbieron en unas
finales ante Los Angeles Lakers de Shaquille O´Neal y Kobe Bryant, que conseguían así su segundo título consecutivo
de la NBA. En
esas finales Iverson completó varias actuaciones estelares, pero el solo no bastó
para ganar más que un partido a los intratables de oro y púrpura.
Los Sixers
nunca volverían a alcanzar ese nivel, aunque el de N.Hampton no bajó en sus
promedios ni en sus estadísticas anotadoras en las siguientes temporadas. Pero tras varios años de polémicas y malos
resultados tanto en playoffs como en temporada regular los Sixers decidieron
traspasarlo en el año 2006 a
los Denver Nuggets. Tras diez años en la franquicia de Philadelphia el hijo
pródigo, el jugador más querido por la afición
se iba del equipo que le dio todo, y por el cual lo dio todo. Como
muchas otras estrellas, su mayor virtud, era a la vez, su defecto. Su gran
capacidad anotadora le hacía acaparar demasiado juego, minimizando en muchas
ocasiones la aportación de sus compañeros, siendo tachado de chupón en
múltiples ocasiones. Pero Allen Iverson no sería Allen Iverson si no se jugara
20, 30 o 40 tiros por partido, alcanzando medias de 30 puntos por partido ,
haciendo fácil lo imposible. Sin ese carácter tan particular, sin esa visión de
que nadie estaba nunca por encima de él, sin habérsela clavado “en la cara” a
todo bicho viviente al que se enfrentó, sin romper todos los tobillos y caderas
que rompió,sin haber revolucionado el mundo de la canasta hasta el punto de ser el primer escalón de una generación en la que nacen un gran número de bases que siguen sus pasos, no sería Allen Iverson.
Los Sixers
nunca volverían a alcanzar ese nivel, aunque el de N.Hampton no bajó en sus
promedios ni en sus estadísticas anotadoras en las siguientes temporadas. Pero tras varios años de polémicas y malos
resultados tanto en playoffs como en temporada regular los Sixers decidieron
traspasarlo en el año 2006 a
los Denver Nuggets. Tras diez años en la franquicia de Philadelphia el hijo
pródigo, el jugador más querido por la afición
se iba del equipo que le dio todo, y por el cual lo dio todo. Como
muchas otras estrellas, su mayor virtud, era a la vez, su defecto. Su gran
capacidad anotadora le hacía acaparar demasiado juego, minimizando en muchas
ocasiones la aportación de sus compañeros, siendo tachado de chupón en
múltiples ocasiones. Pero Allen Iverson no sería Allen Iverson si no se jugara
20, 30 o 40 tiros por partido, alcanzando medias de 30 puntos por partido ,
haciendo fácil lo imposible. Sin ese carácter tan particular, sin esa visión de
que nadie estaba nunca por encima de él, sin habérsela clavado “en la cara” a
todo bicho viviente al que se enfrentó, sin romper todos los tobillos y caderas
que rompió,sin haber revolucionado el mundo de la canasta hasta el punto de ser el primer escalón de una generación en la que nacen un gran número de bases que siguen sus pasos, no sería Allen Iverson.
Tampoco sería
Allen Iverson sin esa imagen que siempre
ha dado de sí mismo. Quizás fue Jordan el que llevó el baloncesto a nuestros
hogares desde USA a mediados de los 80, pero fue “The Answer” quién popularizó
la estética de las muñequeras, zapatillas,
tatuajes… fue él el primero en llevar el estilo “playground”, a la mejor liga
del mundo. La cultura hip-hop llegó con él , hasta que David Stern sacó un
código de conducta por el cual se obligaba a todos los jugadores a acudir
perfectamente vestidos a los partidos, prohibiendo los típicos pantalones
anchos, las chupas de béisbol, las cadenas, los colgantes, las gorras…Iverson
fue el más radical detractor de estas medidas. Y es que el carácter de este
pequeño escolta le hizo verse envuelto en diversos altercados a lo largo de su
vida deportiva, relacionados con drogas, armas, y disputas extradeportivas. Su
historial es tan extenso como sus éxitos individuales en la NBA.
Desde su salida de Philadelphia las
lesiones fueron aumentando en cantidad y gravedad, por lo que desde la etapa en
los Denver Nuggets fue vagando por diversos equipos, en los cuales, a pesar de
sus limitaciones físicas provocadas por las lesiones que arrastraba a lo largo
de su carrera, no fue capaz de asumir y aceptar un rol secundario. En 2010 los
76ers volverían a hacerse con sus servicios, generando un gran impacto inicial
con el regreso del hijo pródigo. Pero Iverson ya no era el mismo que seis años
atrás. Tras un breve paso por Turquía en 2011, Iverson se ha llegado a plantear
la retirada, y ni él mismo sabe cuando volverá a jugar de forma profesional a
este deporte. Quizás nunca .A los fans más acérrimos de este tipo siempre nos
quedarán sus vídeos, sus dribblings, su descaro…Pero sobre todo esa
personalidad que le llevaba a estar siempre en contra de todo, a tirar 40 veces
por partido, a marcar un estilo, a bailar al mismísimo Michael Jeffrey Jordan
en su año de rookie…Puede que nunca haya ganado ningún título de campeón de la NBA, pero muchos otros grandes
tampoco lo han conseguido(Barkley, Pat Ewing ,Vince Carter, John Stockton, Dominique
Wilkins, Pete Maravich, Reggie Miller…)y no por ello dejan de estar en nuestro
particular Olimpo de los dioses del deporte. Y Allen Iverson figura entre las
deidades a las que rindo culto a la hora de entrar en la cancha.
Desde su salida de Philadelphia las
lesiones fueron aumentando en cantidad y gravedad, por lo que desde la etapa en
los Denver Nuggets fue vagando por diversos equipos, en los cuales, a pesar de
sus limitaciones físicas provocadas por las lesiones que arrastraba a lo largo
de su carrera, no fue capaz de asumir y aceptar un rol secundario. En 2010 los
76ers volverían a hacerse con sus servicios, generando un gran impacto inicial
con el regreso del hijo pródigo. Pero Iverson ya no era el mismo que seis años
atrás. Tras un breve paso por Turquía en 2011, Iverson se ha llegado a plantear
la retirada, y ni él mismo sabe cuando volverá a jugar de forma profesional a
este deporte. Quizás nunca .A los fans más acérrimos de este tipo siempre nos
quedarán sus vídeos, sus dribblings, su descaro…Pero sobre todo esa
personalidad que le llevaba a estar siempre en contra de todo, a tirar 40 veces
por partido, a marcar un estilo, a bailar al mismísimo Michael Jeffrey Jordan
en su año de rookie…Puede que nunca haya ganado ningún título de campeón de la NBA, pero muchos otros grandes
tampoco lo han conseguido(Barkley, Pat Ewing ,Vince Carter, John Stockton, Dominique
Wilkins, Pete Maravich, Reggie Miller…)y no por ello dejan de estar en nuestro
particular Olimpo de los dioses del deporte. Y Allen Iverson figura entre las
deidades a las que rindo culto a la hora de entrar en la cancha.
M, si estás
leyendo esto, que sepas que la camiseta que llevas buscando meses, la misma de
la que he hablado al principio de este texto, la usa un servidor casi siempre
que baja a jugar al basket en la universidad. Le he dado buen uso pero no te
preocupes, ha sido tratada con todo el cuidado que se merece. Al fin y al cabo,
gracias al tipo cuyo nombre aparece a la espalda de la misma forjamos una buena
amistad desde jovenzuelos. Una amistad comenzada con aquellas conversaciones
sobre “The Answer”: Allen Iverson. Y es que un tipo así no se olvida fácilmente.
Genio y figura. Hasta la próxima semana.



