martes, 23 de octubre de 2012

Los buenos perfumes , en frascos pequeños.



"Decían que esto del basket era cosa de centímetros.” Nach

 “Pasará su nombre como agresor a la cultura dominante, como un burlador a la ortodoxia y un estafador de las reglas del juego. Similar a la lucha del graffiti por abrirse hueco en el Arte su figura lo ha hecho ya como figura de culto, alguien cuya mejor versión, de apenas segundos, refrescó el sentido mismo del jugador cuando éste corría a caer sepultado bajo toneladas de músculo defensivo. Incluso una lectura sociológica actúa en su favor: Williams llegó a convertirse en el primer icono blanco que una joven generación de negros había conocido.” ABC 

“El tío blanco más divertido que jamás he visto.” Shaquille O´Neal

A diez minutos de mi casa hay en mi pueblo hay una cancha de basket donde casi a diario mucha gente del pueblo acude a echar unas canastillas, unos “one-on-one”, unas pachanguillas. Siempre que paso por delante me paro y, discretamente, echo un ojo a los que allí se agrupan, esperando que alguno de ellos me sorprenda. Por lo general en estas canchas callejeras encuentras de todo, pero los jugadores realmente atractivos para el que observa son los jugones, los magos del balón. Jugadores que destacan por su calidad, su creatividad, su estilo único, inconfundible. Esa clase de tipos que te sacan una sonrisa después de cada jugada y hacen qué te digas a ti mismo: “joder, ¡qué bueno es este chaval!”Lo esencial en estas disputas no es ganar, meter más canastas, o coger más rebotes. Lo que más suele llamar la atención del baloncesto callejero es esa creatividad y originalidad tan características. Y no solo en la cancha de mi pueblo.Cada vez que paso por delante de una, en cualquier lugar, busco esa magia, esa chispa, esa salsa, ese descaro, esa mezcla perfecta que solo algunos privilegiados han conseguido alcanzar en su juego, hasta conseguir convertirse en jugadores únicos en su especie. Esa clase de tipos que hacen que te paras y te dices a ti mismo: ¿pero quién demonios es este tío? Es una estirpe de jugadores diferentes, por lo general incomprendidos, generan odios y levantan pasiones por doquier. Tipos controvertidos, que no dejan indiferente a nadie. Esa clase de jugadores que los odias o los amas.

 Hoy estoy aquí para recordar a uno de esos cracks .Un tipo con el cual, como dijo Antoni Daimiel, “está justificado el abono de toda una temporada”.Un tipo que levantaba al público en cada jugada, en cada pase.Un tipo que poseía esa rebeldía y ese descaro que provocaban que su Universidad le suspendiera de por vida por consumo de drogas blandas, pero que en un partido del All Star es capaz de hacer cosas como esta.


Nunca el estilo de juego de un tipo estuvo tan bien sintetizado en tan poco tiempo. Andrés Montes, muy proclive a poner apodos a todo jugador de la NBA en su época de comentarista, le bautizó con el apodo de “Chocolate Blanco”.Y razón no le falta.Con el espíritu del “playground”, de las canchas del Bronx, de Rucker Park, no dejó a nadie indiferente. Jason Williams es uno de esos genios incomprendido y únicos del mundo del baloncesto. Su relación con la prensa no fue lo que se suele decir muy fluída, ya que apenas concedía entrevistas o explicaciones de lo que hacía, y eso en la NBA, que es una institución tan abierta al
público que hasta permite a las cámaras entrar en vestuarios, choca bastante.

Su carrera en el baloncesto universitario fue, cuanto menos, ajetreada. Pasando por las universidades de Marshall (West Virginia) y Gainesville (Florida) consiguió unos números muy buenos, con 13,4 puntos y 6,4 asistencias; y 17,1 puntos y 6,7 asistencias por partido, respectivamente. Tras varias suspensiones previas, la NCAA decide sancionar de por vida al jugador, por reincidencia en el consumo de drogas.Pero el show no hacía más que empezar para “J-Will”. En el llamado “año del asterisco”, Jason Williams es elegido en el puesto número siete del draft de 1998.Tras la segunda y gloriosa retirada de Michael Jordan, la NBA se quedaba coja.Pero dos jugadores la iban a levantar de nuevo, gracias a su juego espectacular, uno por sus
mates, otro por su magia y descaro.

Los Kings de la era Jason Williams enamoraron a toda la liga.No solo ganaban, si no que además hacían un juego vistoso, alegre, fresco y divertido a la vista.La apuesta por Williams como base titular fue muy arriesgada y puesta en duda por muchos críticos y periodistas de la NBA, viendo el historial del jugador, y sus evidentes carencias defensivas. Pero nada más lejos de la realidad. Dirigiendo a la perfección a un equipo joven, el hecho de la falta de experiencia pronto quedó a un lado, ya que los Sacramento Kings de Divac, Webber Stojakovic y Jason Williams mostraron una consistencia digna de los más grandes. Y una capacidad de dar espectáculo fuera de lo normal. Por muchos detractores que tuviera, “Chocolate Blanco” consiguió ganarse al público, incluso a los de raza negra, que veían como un chiquillo rubio con cara de bueno de West Virginia conseguía levantarles de sus asientos en cada jugada,y era capaz de hacer cosas solo al nivel del mismísimo Allen Iverson, un jugador también único y diferente. Su estilo atrevido e imprevisible fue comparado con el de otro playmaker de los años 70, el legendario “Pistol” Pete Maravich, famoso por sus pases imposibles, su ingenio y su astucia a la hora de jugar este deporte. Rara era la vez que "J-Will" no aparecía en el Top 10 de las mejores jugadas de la noche, o de la semana. El y otro monstruo como “Vinsanity”, claro.

¿Sus números? Los más académicos, sus críticos, suelen basar sus argumentaciones en que su tiro no era el mejor, que perdía muchos balones al arriesgar tanto, que era indisciplinado… Puede que tuvieran razón.Es cierto, los números de Jason Williams dejan, a primera vista mucho que desear.En los tres años que militó en los Sacramento Kings promedió aproximadamente 12 puntos y 6 asistencias ,en su etapa más espectacular y creativa como jugador de la NBA.Su mejor temporada, en cuanto a números, nos muestra unos promedios muy buenos pero no espectaculares: 15.4 puntos, 3.1 rebotes y 8.4 asistencias en los Vancouver Grizzlies en la temporada 2001/2002.Y el promedio de su carrera tampoco es nada fuera de lo normal, con 11.4 puntos y 6.3 asistencias por noche.Como he dicho, tampoco era un buen defensor,y su arriesgado estilo provocaba que un gran número de perdidas de balón de su equipo. La verdad no es un dato revelador el ver los números de este tipo para hacerse una idea de lo que significa en el baloncesto actual. Su influencia ha trascendido a otros deportes, como el fútbol. Djalminha, una de las estrellas del Súper Dépor que alcanzó el título de La Liga Española en el año 2000 declaró que el se inspiraba viendo a Jason Williams. Sin duda dos jugadores, cada uno en su deporte, geniales, controvertidos, y polémicos hasta decir basta. En una época donde el baloncesto estaba dominado por el físico, la altura, la potencia, aparece un tipo bajito, habilidoso, imaginativo, con una capacidad de improvisación fuera de lo normal, un blancoadmirado por los jugadores de raza negra, un jugón como pocos. Un tipo que ni quiere ni se deja querer. Para mí, Jason tiene la misma esencia que otro crack del fútbol, pero este del Real Madrid, otro de esos tipos mágicos, introvertidos, que te dejan boquiabierto en apenas décimas de segundo, con un simple taconazo, ese toque de seda de balón. José María Gutiérrez “Guti”, pertenece también a esa clase de jugadores imprevisibles, que nunca te sabes por donde va a salir, ni lo que va a hacer, ni con lo que va a sorprender,capaces de dejar detalles para la historia, como aquel taconazo en Riazor, equiparable al pase con el codo de "Chocolate Blanco". Quizás esta actitud y su estilo de juego, que a pesar de ser tan vistoso no dio tan buenos resultados como se esperaba, llevaron a los Kings a tomar la decisión de traspasarlo en el año 2001 a los Vancouver Grizzlies, donde formó un tándem imparable con Pau Gasol,alcanzando Playoffs varias temporadas seguidas, sin pasar de primera ronda. En esta etapa y en los posteriores años en Miami Heat, Orlando, y de nuevo los Grizzlies quizás mejoró mucho en su aspecto defensivo, cometiendo menos pérdidas que nunca, pero claro, con un juego no tan vistoso como el exhibido entre 1998 y 2001 en los Sacramento Kings.Tras varias lesiones y breves estancias en diversas franquicias de la liga se retiró a los 35 años en el 2011, debido a problemas de espalda.

 Que toda una generación de espectadores de raza negra acaben por fijarse en ti y reconocerte como "uno de los suyos" a pesar del color de piel es algo que tiene mucho mérito, ya que las distancias entre ambas razas estaban bastante acentuadas todavía. Para los negros americanos, que consideraban que solo ellos podían competir al baloncesto a un alto nivel, ver a un tipo bajito lleno de tatuajes hacer cosas que ni a ellos mismos se les había ocurrido, les chocó demasiado. Pero les gustó. Quizás solo haya ganado un anillo de campeón, y sin ser la estrella del equipo, pero para nosotros los aficionados del basket,de las "changas" de la calle, del barrio, lo importante es que nos ha dejado momentos para el recuerdo ,jugadas estratosféricas e imposibles. Y sobre todo, ha conseguido lo que el quería: que cuando alguien comenzara a jugar al baloncesto dijera: “Yo quiero jugar como Jason Williams”.

 Quizás hoy día el más parecido a lo que llegó a ser este tipo es Ricky Rubio.Pero aun así, todavía me detengo por una de esas canchas observo a los chicos que juegan, con la esperanza de ver algún día un chaval rubio, flacucho, tatuado, con el número 55 a la espalda ,cuyo reflejo sea como el de otro que hace catorce años entró en la NBAy entendió entendió perfectamente de lo que iba aquel negocio, entendió que era lo que le gustaba ver a la gente.Y,siendo el mismo, se convirtió en uno de los iconos de la liga la última década.Y tan solo ofreciendo una cosa :espectáculo, mucho espectáculo.

Os dejo con alguna que otra muestra de lo que este tipo hizo en su carrera.Aunque ya lo conocéis espero que lo disfrutéis igual.Saludos.

1 comentario:

  1. Esa magia le gusta a todo el mundo, sea negro, blanco, amarillo o de cualquier otra raza... A un jugador de 2,15 y a uno de 1,80. A los seguidores de cualquier equipo o incluso a la gente que no ve el baloncesto. Puede que no fuera el mejor base de la historia, que no fuera un jugador (hablando de números) que estuviera entre los mejores, pero el impacto que causó, la huella que dejó será imborrable. Y como el bien dijo un día, hoy en día todo el mundo que ama este deporte querría ser como el fue, se inspira en el y sueña con que un poco de su magia llegue a sus manos. Desde mi punto de vista, un base debe dirigir el juego y mover el balón para facilitar la canasta, algunos como Kidd, Deron Williams o CP3 lo hacen a su manera, simple y efectivo. Sin embargo, siempre te fijas más en esos que lo hacen mucho más vistoso, con un poco más de magia, como en su día fueron J-Will, Magic o Pistol y actualmente Rajon Rondo, Steve Nash o el propio Ricky Rubio. Solo espero que esta "especie" de bases no se estingan nunca, pues los demás son demasiado aburridos y el baloncesto sin jugones como Chocolate Blanco nunca sería tan espectacular.

    @Cuevas21

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